Skip directly to content

Moviéndonos a la velocidad de la ciencia | Mensaje de nuestro CEO

01/10/2020

La noche del martes me uní a los millones de estadounidenses que sintonizaron el debate presidencial. Una vez más, fue una decepción que la prevención de una enfermedad mortal fuera discutida en términos políticos, en vez de basarse en datos científicos. Las personas, que están razonablemente confundidas, no saben ni qué ni a quién creer. La salud mundial tiene demasiado en riesgo, y tanto la confianza como la aceptación de una vacuna son muy importantes para mí, por eso estoy escribiendo esto para explicar los principios que estamos empleando hoy en Pfizer.

Recordemos que desde el inicio del año era claro que el sufrimiento y la destrucción de la pandemia del COVID-19 iba a ser extrema. En febrero, los casos empezaron a circular alrededor del mundo. Encarar la pandemia requiere de simultáneos frentes de ataque, pero se vuelve obvio que una vacuna segura y efectiva podría ser una parte esencial de la solución. Además, tomaría un esfuerzo enorme de una compañía de gran escala para conseguir ese objetivo. Yo sabía que Pfizer tenía una obligación para tomar la iniciativa y liderar. Por esta razón, en marzo declaré un objetivo audaz: que Pfizer crearía una vacuna, y que íbamos a invertir todos los recursos necesarios para ser exitosos. Asimismo anuncié, después de consultar con nuestros científicos, que podríamos tener datos sobre la vacuna para enviar al FDA para fin de año. Sabía que nuestro objetivo era ambicioso, pero también sería crítico proteger ante la segunda ola de casos que podría acompañar el regreso de un clima más frío con la llegada del otoño en el hemisferio norte.

Desde entonces, y cada día de los pasados siete meses, nos hemos mantenido enfocados en esa dirección. Nuestros científicos han apalancado la investigación de la vacuna y el desarrollo de conocimientos, nuestro equipo de manufactura ha innovado para resolver problemas de producción y distribución, y hemos reclutado más de 35.000 personas para ensayos clínicos en múltiples países. Cada pizca de nuestra habilidad ha sido dedicada y cerca de $2 billones de dólares han sido puestos en riesgo.

Ahora nos estamos aproximando a nuestro objetivo, y a pesar de no tener consideraciones políticas alineadas con la fecha del preanuncio, nos encontramos en la encrucijada de la elección presidencial de EE.UU. En este año hiperpolarizado, hay algunos que desean que todo se mueva a un paso más acelerado y otros que argumentan el retraso. Ninguna de esas opciones es aceptable para mí. Ante este contexto, las personas necesitan saber tres cosas:

Primero, nos estamos moviendo al ritmo de la ciencia. Con un virus tan feroz, el tiempo es nuestro enemigo. Esta semana vamos a marcar la siniestra cifra de 1 millón de muertes a nivel global, y este número sigue escalando. Este peligro excede cualquier otra consideración de tiempo.

Segundo, nunca vamos a sucumbir ante la presión. La única presión que sentimos, y la que más nos pesa, son los miles de millones de personas, millones de negocios y cientos de agentes gubernamentales que dependen de nosotros. Hemos interactuado con muchos líderes electos alrededor del mundo a lo largo de esta crisis sanitaria, pero Pfizer no ha tomado dinero de inversión de ningún gobierno. Nuestra independencia es un activo muy preciado.

Tercero, nuestra prioridad es el desarrollo de una vacuna segura y efectiva para darle fin a esta pandemia. Yo tengo una responsabilidad con los 171 años de historia de Pfizer para honrar nuestro legado de descubrir y fabricar medicinas de alta calidad. Nunca vamos a tomar atajos. El propósito de Pfizer es simple: Innovaciones que cambian la vida de los pacientes. Es la estrella que nos guía.

Finalmente, si bien disfruto un robusto debate sobre política, no soy político. Soy un científico, líder de negocio, esposo y padre, amigo y vecino al que le importa profundamente la integridad de esta potencial vacuna. La amplificada retórica política que rodea el desarrollo de la vacuna, los tiempos, y el reconocimiento político están socavando la confianza del público. No puedo predecir exactamente cuándo, o inclusive asegurar que nuestra vacuna será aprobada por la FDA para la distribución al público. Lo que sé es que el mundo será un lugar más seguro si dejamos de hablar de la entrega de la vacuna en términos políticos y nos enfocamos en una evaluación científica rigurosa y en un proceso robusto e independiente de aprobación.

Continuemos trabajando juntos para construir confianza en la ciencia. Eso es lo que estamos haciendo en Pfizer. Imaginen la tragedia que sería tener una vacuna segura y efectiva en la que la gente no confiara. Eso es un riesgo que ninguno de nosotros debería aceptar.

Sinceramente,

 

 

 

 

 

PP-CPF-CHL-0227